Tras una espera que se ha prolongado durante años, los fotógrafos más nostálgicos de los “viejos tiempos” por fin disponen de una cámara que les permite experimentar la auténtica sensación de fotografiar, disfrutando al mismo tiempo de que ofrece la tecnología digital.
La Leica M9 trabaja como una cámara telemétrica clásica, aunque con un corazón digital. Incorpora un sensor de fotograma completo de 18 MP, desarrollado por Kodak. Todas las pruebas se realizaron utilizando Los objetivo Leica Summarit-M 1:2,5/50 mm y Leica Summarit-M 1:2,5/90 mm.
El primer intento de la firma alemana por conseguir la fusión perfecta entre las cámaras telemétricas y la tecnología digital se produjo hace algo más tres años, con el lanzamiento de la M8. Este modelo, sin embargo, no satisfizo las espectativas de los más puristas, ya que su sensor, menor que el negativo de 35mm, obligaba a una multiplicación 1,3x de las distancias focales. Además, la M8 reveló unos evidentes problemas con los componentes infrarrojos de la luz, hasta tal punto que la compañía decidió “obsequiar” a los compradores con un kit de filtros para reducir sus efectos sobre las imágenes, en lo que muchos catalogaron, no sin razón, como un simple parche.
En Photokina de 2008, Leica presentó la M8.2, una actualización de la M8, que incluía mejoras en el obturador y en el cuerpo de la cámara, pero que seguía manteniendo el mismo sensor.
Estos traspiés quizá hayan contribuido para que Leica haya echado el resto en la M9, desarrollando un modelo que se ajusta a los parámetros de calidad que se espera de la firma alemana.
La cámara incorpora una “pequeña” pantalla LCD de 2,5’’, con 230.píxeles de resolución. El cursor multidireccional dispone de un dial que facilita un rápido ajuste de todos los parámetros de imagen.
El diseño de la M9 conserva todo el aspecto de las míticas cámaras telemétricas, como ya sucedía con la M8. De hecho, las diferencias externas entre ambos modelos son mínimas, destacando la recuperación del clásico logotipo de Leica con fondo rojo.
La principal diferencia entre ambos modelos se encuentra en su interior, ya que la M9 cuenta con un CCD de formato completo (36 x 24 mm), desarrollado por Kodak, que la convierte en la primera cámara digital telemétrica de estas características.
Sencilla elegancia en la parte superior. La M9 sólo ofrece aquí un dial para ajustar la velocidad, la zapata para flash y el disparador, rodeado por el interruptor de encendido, que también activa el modo de disparo continuo y el autodisparador.
Al igual que la M8, el cuerpo de la M9 está formado por dos piezas de aleación de magnesio, la que la dota de un considerable peso en relación a su tamaño. El acabado de la cámara es excepcional, como cabía esperar, con unas líneas sencillas y elegantes. La cámara está disponible en dos versiones: negro y plata, destacando aún más en la segunda la superficie rugosa que recubre gran parte del cuerpo.
La sencillez del diseño es también aplicable a los controles. Así, la parte superior del cuerpo dispone únicamente de la zapata para flashes externos, un dial que permite seleccionar la velocidad de obturación, y el disparador, integrado junto con un selector que permite encender la cámara, activar el modo de disparo continuo y el autodisparador.La parte posterior no ofrece muchas más sofisticaciones, con un cursor multidireccional, 5 botones, que permiten acceso directo a diversos parámetros -incluído uno para la sensibilidad ISO-, y una pantalla LCD excesivamente pequeña -tanto en tamaño como en resolución- para los estándares actuales.
Una tapa de goma situada en el lado izquierdo del cuerpo protege el puerto USB. Este es el único interfaz de la cámara, ya que carece de salidas HDMI o TV, conector DC o de control remoto.
Continuando en esa línea, la parte frontal mantiene la austeridad de los modelos telemétricos, destacando el extremo frontal del visor, y las ventanas de enfoque características de este tipo de cámaras.
En cuanto a conectividad, la M9 se muestra algo limitada, ya que sólo cuenta con una conexión USB 2.0 y una ranura para tarjetas SD/SDHC, esta última, junto con el compartimento de la batería, situada en la base de la cámara. Esta ubicación no resulta precisamente accesible, ya que habrá que retirar la cubierta metálica inferior de la cámara para cambiar la tarjeta o la batería.
Peri si la M9 se muestra poco generosa en sus conexiones, no lo es así en el software que la acompaña, ya que Leica ha decidido que una cámara de su prestigio necesita un software profesional, como Adobe Lightroom, para procesar sus archivos RAW, que, por cierto, son de formato DNG. Todo un acierto.
La cubierta inferior -fabricada en metal- protege la ranura de las tarjetas SD/SDHC y el compartimento de la batería recargable.
La M9 utiliza objetivos de bayoneta Leica M con sensor identificador de 6 bits. Este sistema de codificación permite que la cámara ajuste automáticamente el marco de encuadre al ángulo de visión del objetivo utilizado. Las ópticas que no disponen de esta codificación puede utilizarse de igual modo, pero será necesario ajustar sus características manualmente en el menú de la cámara, o bien, enviarlas al fabricante para que las dote de tal código.
Como puede suponerse, la M9 no es una cámara apta para principiantes. Su simplicidad de uso no significa que resulte sencilla e intuitiva. De hecho, es un modelo que carece casi por completo de automatismos. Tanto el enfoque como la elección de parámetros es totalmente manual. Así, el enfoque ha de realizarse con los anillos del objetivo utilizado, tratando de hacer coincidir las dos imágenes superpuestas que aparecen en el visor.Por otro lado, las opciones de exposición se limitan a prioridad a la abertura y manual. Para utilizar el primero de ellos hay que situar el dial de velocidades en la posició “A”, y seleccionar la abertura del objetivo. El modo manual es similar, pero situando la rueda de velocidades en un valor específico.
Aunque la M9 se muestra como una cámara muy rápida, con un encendido de sólo 0,2 segundos, sus propias características hacen que no pueda ser comparada con cualquier otro modelo digital. Así, su retraso en la toma es de 0,18 segundos, con enfoque previo, pero el tiempo necesario para enfocar depende en gran medida de la pericia del fotógrafo. Esta habilidad hace, además, que su utilización no dependa en exceso de la iluminación de la escena, ya que es el usuario el que ha de enfocar en todo momento.
Con estas características resulta evidente que la Leica M9 no es la cámara más apropiada para la fotografía de acción. Aún así, ofrece un modo de disparo contínuo de 2 fps, con un máximo de 8 imágenes.
Cuando se utiliza modo RAW y ajuste manual del balance de blancos, la Leica M9 proporciona unos colores muy agradables y naturales. Sin embargo, el balance de blancos automático de la cámara muestra un comportamiento un poco errático: muy neutro en la mayoría de casos, pero algo impreciso bajo determinadas condiciones de iluminación, como se demuetra en las dominantes amarilleta y azulada de la imagen de prueba estándar y de la fotografía de retrato, respectivamente. Estas desviaciones pueden corregirse fácilmente al procesar los archivos RAW, consiguiendo unos colores casi perfectos. Parece claro que la Leica M9 es una cámara pensada para trabajar casi exclusivamente en modo RAW.
Imagen tomada en modo JPEG.
Imagen tomada en modo RAW. La imagen de prueba estándar -tomada con balance de blancos automático- presenta una intensa dominante amarillenta. Este comportamiento es aún más evidente en la versión JPEG de la toma. Por otro lado, gracias al excelente comportamiento de la óptica Summarit, la imagen no muestra prácticamente ninguna distorsión. La nitidez de las fotografías es muy buena, proporcionando un muy alto nivel de detalle. A ello contribuyen, sin lugar a dudas, el gran tamaño del sensor de la cámara y la excepcional calidad de los objetivos del sistema Leica M.
La combinación de un sensor de imagen de gran tamaño con unas ópticas de gran calidad, proporciona unas imágenes muy nítidas y con un excelente nivel de detalle. La cámara tiene una resolución nominal 3.472 píxeles de altura, mientras que proporciona imágenes de 3.299 líneas, lo que supone una conversión casi exacta. Las fotografías no muestran prácticamente ningún tipo de aberraciones cromáticas.Los niveles de ruido son muy bajos. Hasta 800 ISO, las fotografías se muestran muy suaves y limpias. Con sensibilidades superiores se observa ya la presencia de ruido, pero de un modo que recuerda al grano de la película.
Fotografía de retrato tomada en modo JPEG (izquierda) y en modo RAW con flash (derecha). A diferencia de la imagen de prueba estándar, la fotografía de retrato tiene un evidente tinte azulado. Este efecto, sin embargo, se corrige por completo cuando se utiliza flash.
El rango dinámico de la cámara es excelente, con un máximo de 11,7 EV.
Se podría decir que la Leica M9 es el “Rolls Royce” de la fotografía digital. Su construcción es excelente, así como su calidad de imagen, y sus características hacen que la toma de fotografías recupere su más aunténtica esencia. A ello contribuye también la inclusión de un sensor de fotograma completo, capaz de aprovechar al máximo las excelencias de las ópticas del sistema Leica M. Con todo ello, es, sin duda, la cámara que muchos fotógrafos mostrarán con orgullo colgando sobre su pecho.
Pero, no es menos cierto que es un modelo con algunos puntos oscuros. Así, la pantalla LCD resulta demasiado pequeña para los estándares actuales; las opciones de conectividad son muy limitadas; y, sobre todo, su precio parece desorbitado. Esto último es más evidente aún, si se considera que la M9 se limita a emplear tecnología ya utilizada hace más de 50 años, con algunas excepciones, como son el sensor o la LCD. En fin, como hacer señales de humo con una alfombra, en los tiempos de la fibra óptica. Eso sí, la alfombra, persa.
E. T. Diorama, para Digimag.
Datos de prueba: Betternet.
Curvas características.
Viñeteado.
Error de color.
Fecha de presentación Septiembre 2009
Tipo de cámara Telemétrica digital de objetivos intercambiables
Precio aproximado 5.495 euros
Resoluciones 5212 x 3472, 3840 x 2592, 2592 x 1728, 1728 x 1152, 1280 x 846 píxeles
Aspecto de imagen 3:2
Píxeles totales 18,5 megapíxeles
Píxeles efectivos 18,0 megapíxeles
Tamaño del sensor 36 x 24 mm
Densidad de píxel 2,1 MP/cm2
Tipo de sensor CCD
Sensibilidad Auto, 80 (forzado), 160, 200, 250, 320, 400, 500, 640, 800, 1000, 1250, 1600, 2000, 2500 ISO
Montura del objetivo Bayoneta Leica M
Factor multiplicador focal 1x
Rango focal Según objetivo
Zoom óptico Según objetivo
Zoom digital No
Rango de aberturas Según objetivo
Estabilizador de imagen No
Autofoco No
Enfoque manual Sí
Rango de enfoque normal Según objetivo
Rango de enfoque macro Según objetivo
Balance de blancos 6 modos, Manual, Kelvin
Rango de velocidades 1/4000 - 4 s
Flash integrado No
Rango de flash -
Flash externo Zapata
Modos de flash Auto, Sincronización lenta, 1ª cortinilla, 2ª cortinilla
Medición TTL, Promediada al centro
Comp. de exposición -3 EV a +3 EV, en incrementos de 1/3
Modos de exposición A, M
Disparo continuo 2 fps
Vídeo No
Control remoto No
Autodisparador 2 ó 12 segundos
Almacenamiento SD/SDHC
Formatos de archivo RAW; JPEG
Visor Optico (Telémetro; 0,68x de ampliación)
Pantalla LCD TFT de 2,5 pulgadas
Resolución de pantalla 230.000 píxeles
Visualización directa No
USB USB 2.0 (480 Mbit/s)
HDMI No
Conexión inalámbrica No
Alimentación Batería de ión litio recargable
Peso 585 g
Dimensiones 139 x 80 x 37 mm
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