Fotografiando espectáculos

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©Simon-marriott.
©Simon-marriott.

Un problema muy común en las fotografías tomadas por los aficionados, bajo condiciones de luminosidad no lo suficientemente adecuada, es su escasa nitidez. Muchos son los factores que afectan a esta circustancia, si bien, pueden resumirse en uno solo: las pequeñas vibraciones de la cámara durante la toma.

Si se comprueban los datos EXIF de muchas imágenes tomadas con poca luz, por ejemplo, aquéllas tomadas en un concierto, se puede observar que se han utilizado velocidades de obturación de 1/30 s, en combinación con distancias focales en torno a los 200mm. Para un fotógrafo experimentado resultaría evidente que una velocidad así es demasiado lenta para la toma adecuada con una distancia tele, especialmente si la cámara no está dispuesta sobre un trípode.

Este inconveniente podría minimizarse aumentando la sensibilidad ISO de la cámara, lo que permitiría el uso de una velocidad mayor. Pero, si se pregunta a muchos aficionados sobre tal posibilidad, se obtiene una respuesta casi unánime: “no quiero ruido en mis fotografías”.

Efectivamente, al aumentar la sensibilidad también se incrementa el ruido, pero de no hacerse, se obtienen imágenes con poca nitidez. Para evitar el problema del ruido se crea otro, el de la nitidez, que, además, resulta muy complicado, si no imposible, corregir posteriormente en un programa de edición.

El ruido aparece cuando se utilizan sensibilidades altas. ©Kiky Kit.
El ruido aparece cuando se utilizan sensibilidades altas. ©Kiky Kit.

El pánico que sienten los usuario por el ruido tiene sus orígenes en los inicios de la fotografía digital, cuando las cámaras producían imágenes muy “ruidosas”, incluso, con ajustes ISO moderados, en comparación con las que se tomaban con película, bajo las mismas condiciones.

Afortunadamente, esto ha cambiado en gran medida, gracias a las mejoras en la fabricación y diseño de los sensores y en las tecnologías aplicadas a la redución de ruido. En la actualidad se pueden obtener imágenes “limpias” con sensibilidades de 400 ISO, 800 ISO, e incluso mayores. La cuestión principal es saber cuándo utilizar sensibilidades altas y qué hacer con el ruido que generan.

¿Qué es el ruido?

Para saber cómo manejar el ruido, primero se debe conocer qué es. El sensor de las cámaras digitales, ya sea CCD o CMOS, está compuesto por millones de diodos fotosensibles, o píxeles, que convierten las partículas de luz (fotones) en una señal digital, procesada posteriormente por la cámara para formar la imagen final. Cuando están cargados eléctricamente, cada uno de estos diodos tiene un nivel básico de ruido, denominado “ruido de fondo”. Cuanto mayor es la cantidad de luz que el sensor recibe sobre el ruido de fondo, menor será la presencia de ruido en la imagen final.

El tamaño del píxel también desempeña un importante papel en la presencia de ruido. Los píxeles de mayor tamaño captan más luz, por lo que generan menos ruido. Este es el motivo por el que las cámaras réflex, que tienen píxeles de mayor tamaño, generan menos ruido que las compactas, cuyos píxeles son menores, aún cuando ofrezcan la misma resolución.

Con todo ello, se puede comprender que cuando los niveles de luminosidad son bajos aumenta el riesgo de obtener ruido: En estas situaciones, el ruido es fácilmente identificable en zonas de la imagen con color uniforme, como un cielo azul, en forma de pequeñas motas multicolores. También puede verse con claridad el ruido en los canales rojos y azul de una fotografía digital.

A medida que se incrementa la sensibilidad ISO de la cámara, también se aumenta el ruido en la imagen, del mismo modo que se escucha más ruido estático cuando se sube el volumen de un equipo de música. Aparte de esto, otros factores influyen en la presencia de ruido, como el calor o el tiempo que el sensor permanece cargado.

A pesar del incremento del ruido, existen razones más que justificables para utilizar una sensibilidad alta. Al seleccionar un ajuste ISO alto, se incrementa la sensibilidad a la luz de la cámara, lo que posibilita el uso de una velocidad más rápida, y, en consecuencia, la obtención de una imagen más nítida.

Tomas con baja luminosidad

Son muchos los aficionados a los que les gusta tomar fotografías en espectáculos, donde actores, músicos o bailarines actúan sobre un escenario. Estas situaciones son relativamente complicadas de fotografiar, ya que no se tiene un control adecuado de la luz. El uso del flash suele estar prohibido, además de resultar de poca utilidad dada la gran distancia al sujeto, por lo que hay que aprovechar únicamente la luz de la escena.

Las exposiciones prolongadas resultan idóneas cuando no aparecen sujetos en movimiento. © Lisa.
Las exposiciones prolongadas resultan idóneas cuando no aparecen sujetos en movimiento. © Lisa.

La iluminación de la escena, incluso en las mejores condiciones, no proporciona luz suficiente para tomar fotografías a bajas sensibilidades, como 100 ó 200 ISO. La elección de una sensibilidad de este tipo obliga a seleccionar una velocidad de obturación lenta, del orden de 1/15s o menor, incluso si se utiliza un objetivo luminoso con una abertura máxima de F/2.8. Con estos parámetros, las imágenes tendrán un aspecto desenfocado, no sólo por las vibraciones de la cámara, sino por los movimientos de los sujetos, al no utilizar una velocidad suficientemente rápida para congelar la acción.

Lo más sencillo en estas circustancias es aumentar la sensibilidad hasta 800, 1600 ISO, o incluso más. Es preferible obtener una imagen nítida, aunque “ruidosa”, que una sin ruido, pero desenfocada. La primera de ellas podrá corregirse posteriormente con un software apropiado, mientras que la segunda resultará completamente inútil.

Todas las imágenes que ilustran este artículo fueron tomadas con sensibilidades de 800 ISO o superiores, y, como se puede comprobar, su calidad es buena, incluso después de utilizar una aplicación para reducir el ruido.

Aún así, en muchos casos, incluso una sensibilidad de 1600 ISO no posibilita el uso de velocidades suficientemente rápidas, particularmente cuando se utiliza una distancia focal tele. Es en estas situaciones donde el sistema de estabilización de las cámaras resulta de gran ayuda, si bien, aunque permite reducir los efectos de las vibraciones, no puede actuar sobre los movimientos de los sujetos.

Resulta evidente que el acierto para capturar un gesto o una acción determinada, depende totalmente del fotógrafo, pero siempre resultará más sencillo si la cámara se adapta adecuadamente a las difíciles condiciones de luz.

Aumentando la sensibilidad ISO, utilizando la velocidad más rápida posible y sosteniendo la cámara con firmeza, se pueden obtener buenos resultados, aunque, por supuesto, los sujetos en movimiento aparecerán movidos.

La importancia de la exposición

La exposición siempre es importante cuando se toman imágenes, pero resulta fundamental cuando se fotografía bajo condiciones de iluminación escasa. Las tomas subexpuestas favorecen la presencia de ruido, y, cuando se intentan corregir en un programa de edición con la intención de recuperar los detalles de las sombras, se hace aún más evidente el ruido de la imagen.

Por lo tanto, es importante conseguir la exposición más adecuada posible, y pocas cosas resultan de más ayuda que el histograma de la cámara. Esta representación gráfica de los datos tonales de la imagen, desde el blanco más luminoso al negro más oscuro, ofrece una importante referencia para conocer el riesgo de presencia de ruido debido a una subexposición severa de la imagen.

Para evitar que se quemen las altas luces, algunos fotógrafos habitualmente compensan la exposición de la cámara en -1/3 EV ó -1/2 EV. Sin embargo, esto supone un gran inconveniente cuando se fotografía en condiciones de poca iluminación y con sensibilidades altas, ya que se subexponen las imágenes más de lo necesario. Observando el histograma se puede obtener un conocimiento más preciso de la iluminación y la exposición, asegurando la obtención de una luminosidad máxima y detalle en las sombras.

Para fotografiar espectáculos, es recomendable utilizar la cámara en modo manual. Los modos de exposición automáticos y semiautomáticos, como los de prioridad a la abertura o a la velocidad, pueden verse influidos negativamente por los elementos oscuros y luminosos de la escena, resultando en ajustes de exposición que pueden disminuir la calidad de la toma. Es muy corriente presenciar espectáculos en los que el fondo de la escena es muy oscuro, por lo que la cámara puede verse inducida a utilizar un tiempo de exposición mayor del necesario, con el riesgo de sobreexponer las imágenes. Al emplear el modo manual se evita este problema y se asegura una exposición correcta. Si, además, la iluminación del escenario es cambiante, se deben realizar unas tomas de prueba, evaluar sus histogramas, y aplicar los ajustes necesarios.

La exposición es también muy importante si se realizan tomas de tiempo prolongado, aunque se pueden aprovechar los beneficios del filtro de redución de ruido, con el que cuentan muchos modelos digitales, que disminuye la presencia de ruido mientras el sensor permanece cargado durante un tiempo considerable. Lo más negativo de esta práctica es que se necesitarán mayores tiempos de procesado de la imagen, lo que resulta muy fastidioso cuando se fotografía un espectáculo. En simples tomas nocturnas, sin embargo, esta característica resulta una excelente opción.

Software de redución de ruido

Reducir la presencia de ruido de las imágenes digitales con posterioridad a la toma, es posible grácias a un buen número de aplicaciones. Tanto Photoshop como otros muchos programas de edición, incorporan filtros que permiten cierto nivel de redución de ruido, si bien, su efectividad no es siempre la más óptima. Para obtener mejores resultados, existen un buen número de aplicaciones y plug-ins que ofrecen un mayor control sobre el ruido de la imagen. Alien Skin Image Doctor, Auto FX AutoEye 2.0. Programas como Imagenomic Noiseware, Nik Software Dfine y PictureCode Noise Ninja, por citar sólo algunos de ellos, permiten evaluar los archivos y separar el ruido de los datos de la imagen.

Imagen original, tomada con sensibilidad alta. ©Piotr Kolucki.
Imagen original, tomada con sensibilidad alta. ©Piotr Kolucki.
La misma imagen tras ser procesada con una aplicación de reducción de ruido. ©Piotr Kolucki.
La misma imagen tras ser procesada con una aplicación de reducción de ruido. ©Piotr Kolucki.

Estas aplicaciones suelen realizar un buen trabajo en la eliminación de ruido, aunque siempre llevan acompañada una ligera pérdida en la nitidez de las fotografías. Sin embargo, todos ellos proporcionan al usuario un control detallado sobre la intensidad de la redución de ruido aplicada.

Para resumir, aunque el ruido es un elemento incómodo, los beneficios de utilizar sensibilidades altas son muy grandes, especialmente cuando se ha de elegir entre obtener una fotografía aceptable o una imagen desenfocada.

José R. Alcocer.

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