Buitres y Visores

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Marcado con un círculo el lugar de la
Marcado con un círculo el lugar de la "aparición" de los dos buitres. Foto tomada en el pasado invierno por José Alcocer.

Rotunda y definitivamente me opongo a que las cámaras fotográficas, sin excepción, no dispongan de un visor, óptico o electrónico, es irrelevante, por muy modestas que sean. A pleno sol no se ve un ca..jo a través de la pantalla LCD, por mucho que digan los fabricantes y sus “entusiastas” representantes, capaces éstos de intentar vender cada nuevo producto como si del Taj Mahal se tratara, sin reparar, o no queriendo hacerlo, en que el artilugio quedará obsoleto y descatalogado en apenas nada.

No es de ahora, lo venimos exponiendo desde la aparición de los primeros modelos de cámaras sin visor…, pero el rebote que cogimos hace días es de los de no quieras ver. Andaba por esas montañas “guadarrameñas” –que no son Los Alpes, es cierto, pero, entre otras cosas, aportan una importante ración de oxigeno a Madrid, que no es baladí-, utilizando un destacable modelo de cámara fotográfica compacta, con una excelente pantalla LCD de un montón de resolución y gran tamaño. Once de la mañana, agosto, sol de justicia y cielo más azul que el Danubio de Strauss. Coronado un pequeño picacho…, a no más de 3 o 4 metros sobre mi cabeza se presentan de repente un par de enormes buitres leonados, que aprovechando una térmica volaban en circulo sin mover un ápice las alas. Como digo, giraban por encima de mí, ¿esperando que “palmara”?, pienso ahora, como quizá lo haga alguno/a que esté leyendo esto. Como fuere, ingenuo de mí, cogí la cámara…, y que si quieres arroz Catalina. Dependiendo de la posición de la cámara respecto al sol…, ¡¡¡de todo punto imposible tomar una foto viendo el motivo!!!. En este mi caso concreto, pantalla oscura como boca de lobo y resistencia del disparador al no encontrar punto de enfoque…. Un sencillo visor –un simple “agujerito” si se quiere, sin lentes, electrónica, ni “milks”…- me hubiera servido para encarar la cámara hacía los buitres, y no…, ¡imposible!. No obstante y disparando a lo Jesse James, es decir, “rápida e intuitivamente”, tuve la ¿fortuna? de captar lo que se muestra, que evidentemente no vale para nada, y que pude ver luego de meterme en un lugar oscuro al efecto.

Secuencia tomada intuitivamente, sin reflejarse nada en la LCD. Las tres tomas a la basura.
Secuencia tomada intuitivamente, sin reflejarse nada en la LCD. Las tres tomas a la basura.

En momentos como éstos le entran a uno ganas de acordarse -y de hecho lo hace- de los castos progenitores de los doctos ingenieros diseñadores del producto, por mucho que pudiera imperar en su ahorro tecnológico la justificación económica –precio de venta del modelo, para entendernos-.

Con el mayor de los respetos, tal parece que estos señores o señoras no hubieran tomado una fotografía en su vida…, haciéndose acreedores por ello al suplicio de tener que intentar tomar fotos con “sus frutos” –por no decir “paridas”, que queda más feo- y en similares condiciones de luz –nada del otro jueves, por otra parte- ya fuera en montaña, playa, o en la China, por un decir, siendo condenados al recibimiento de un fuerte capón en la “chola” (interprétese, cabeza) a cada fallo o imposibilidad.

¿Que un visor encarecería el producto?, con toda seguridad, pero ¿tanto como para que el usuario no pudiera asumirlo una vez informado de los efectos negativos de la carencia…?. Nuestro grano de arena informativo aquí queda.

Para más abundar, las LCD como único “ojo” para encuadrar, han cambiado el tradicional gesto fotográfico de acercar el dedo índice al ojo -al más puro estilo “Clan de la Ceja” en el lanzamiento de la marca ZP– por el de una especie de “manos arriba”, muy extendido en tiempos coloniales no sólo en el Oeste americano, sino en las selvas africanas cuando al cazador blanco le daba por capturar “bwanaminos”.

Paraje de "La Pedriza", habitat de buitres, aguilas y otras rapaces. Foto tomada en el pasado invierno por Luis Abad, hijo, aprovechada para felicitar la Navidad a un entrañable amigo montañero, Fernando Domingo, integrante en su día de la Expedición Española al Caucaso. De izda. a dcha.: José Alcocer, Luis Abad y Enrique Ros.
Paraje de “La Pedriza”, habitat de buitres, aguilas y otras rapaces. Foto tomada en el pasado invierno por Luis Abad, hijo, aprovechada para felicitar la Navidad a un entrañable amigo montañero, Fernando Domingo, integrante en su día de la Expedición Española al Caucaso. De izda. a dcha.: José Alcocer, Luis Abad y Enrique Ros.

Cero patatero para las cámaras fotográficas sin visor -óptico o electrónico, es igual-, y estirón de patillas al más puro estilo señor cura de la postguerra (aquella contienda acaecida hace ya tres cuartos de siglo…, todavía inconclusa por mor de la impresentable casta política, avivadora de odios y demás inconfesables pecados y laicismos –al gusto-) a sus “ahorrativos” diseñadores.

Señor, Señor…, si no “rindo lanzas antes”, seguro que se me volverá a presentar otra oportunidad, pero…, nadie me quitará el berrinche del otro día.

-Oiga, amigo, ¿y por qué no lleva usted encima una cámara fotográfica como Dios manda…?, me llega al oído de por algún lado….

“Touché”.

José Alcocer.

1 COMENTARIO

    • Es cierto. El clásico gesto de acercar el ojo a la cámara se está perdiendo con la moda de eliminar el visor. Pero, lo cierto es que ese gesto permitía también una mayor estabilización de la toma, aparte de facilitar la visión de la escena en todo momento.

      gracias por tu comentario.

      Un saludo.

  1. Hola José

    Sí, conozco la sensación…

    Aunque yo soy nuevo en esto de la fotografía, sólo un año y medio, y usando sólo compactas, es frustrante el ser casi imposible sacar una foto en ciertas condiciones. Aunque probablemente yo hubiera tenido más suerte que tú, con mi Casio EX-FH100, que tiene enfoque manual (aunque sea usando el motor del AF, lo que hace complicado obtener un enfoque preciso) y posición fija de enfoque en infinito, que suelo tenerlo como la opción asignada en las teclas izqda/dcha del control circular (bueno, una de las opciones es el tipo de enfoque, te deja así cambiar fácilmente entre infinito, AF y macro), y activando el modo continuo de alta velocidad, con su propia tecla de acceso directo (hasta 40 fps, máximo 30 fotogramas, y pudiendo elegir que un número de tomas sean de los instantes previos a la pulsación a fondo del botón del disparador) seguramente habría conseguido unas cuantas tomas aceptables, y más cualquiera con mayor experiencia en fotografía 🙂

    A no ser que los buitres no volasen demasiado alto, con lo que el enfoque en infinito no sería adecuado, se podría usar la opción “Seguimiento” en “Área AF” o usar el enfoque manual y fijarlo a una distancia aproximada a la de los buitres, para tener al menos un preenfoque aproximado.

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