6 Consejos Clave y Caso Práctico


Como fotógrafo, seguro que tienes una larga lista de fotos que siempre has querido hacer, y entre ellas uno de tus propósitos es conseguir cazar una foto de rayos en una tormenta eléctrica.

Sin duda las tormentas son fenómenos naturales que tienen un gran impacto visual, y es por ello que se convierten en un motivo fotográfico muy atrayente para cualquier fotógrafo. Aunque conseguir una foto de este tipo no es una tarea sencilla, no es imposible, y en este artículo vamos a ofrecerte todos los consejos que necesitas para poder conseguirla. ¡No te lo pierdas!

Cazando Tormentas Eléctricas

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Fotografiar tormentas eléctricas puede ser todo un espectáculo, pero no en cualquier lugar ni cualquier momento podremos hacer este tipo de tomas.

¿Y cómo encontramos las tormentas? Porque esto no es una tarea sencilla. Aquí he de decirte que hay varios niveles de obsesión por fotografiar rayos. Puede que quieras aprovechar que se acerca una tormenta e intentar cazar tu fotografía de rayos, o puede que tengas tantas ganas de conseguir esa fotografía que cojas el coche para ir en busca de ellos. ¿Pero a dónde?

Pues ahí está la cosa, hay zonas en las que suelen haber más tormentas que en otras, y además hay páginas web y aplicaciones como las que te adjunto a continuación, que te irán indicando dónde hay tormentas eléctricas en ese momento. Sin duda, una ayuda que puede venirnos muy bien en ambos casos.

Una vez localizada la tormenta, pasamos al siguiente punto.

1. Busca un Lugar Seguro

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Lo primero y más importante siempre será que busques un lugar desde el que fotografiar la tormenta de forma segura. Puede parecer una obviedad, pero todos los años mueren en el mundo cientos de personas debido a este tipo de fenómenos, y salir a buscarlos para fotografiarlos nos hace ser perfectos candidatos para engrosar esa lista si no tomamos las suficientes precauciones.

Lo ideal es buscar una ubicación que esté a cubierto, como la habitación de un edificio o un coche por ejemplo, que pueden protegernos en el caso de la caída de un rayo. ¿Por qué? Porque si puedes ver el rayo significa que estás lo suficientemente cerca de él como para que pueda golpearte.

Si estás refugiado esto no ocurrirá, y si estás a la intemperie siempre puedes dejar la cámara fuera y meterte dentro del coche, ya que las ruedas, al estar recubiertas de caucho, no conducen la corriente eléctrica.

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Es muy importante evitar hacer este tipo de capturas al aire libre, o en una explanada en la que haya agua de ríos o lagos, árboles u otras estructuras cercanas.

En cuanto a ti, es aconsejable que lleves calzado con suelas de goma, ya que son un material aislante, y que evites utilizar el móvil u objetos metálicos en el caso de estar al aire libre. Y por supuesto, lleva siempre contigo chubasquero para protegerte de la lluvia.

En cuanto a la protección del equipo, existen unas fundas de lluvia para cámara que son muy interesantes y que nos ayudarán a mantener a salvo nuestro equipo en este tipo de situaciones, como por ejemplo las siguientes:

2. ¿Qué Vas a Necesitar?

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Para poder capturar este tipo de imágenes es indispensable que cuentes con una cámara que te permita trabajar en modo manual o modo Bulb, y por supuesto, un trípode.

Trabajar en modo manual nos permitirá controlar los parámetros que componen el famoso triángulo de la exposición, entre ellos la duración de la exposición de la toma, y así poder conseguir una fantástica captura de rayos.

Por otro lado, respecto a la lente ideal para este tipo de fotografía puedes optar entre varias. Si lo que deseas es integrar los rayos dentro de un paisaje, entonces un objetivo gran angular es tu mejor opción. Si solo quieres captar los relámpagos en el cielo entonces una focal fija cuya distancia focal sea más larga puede funcionarte estupendamente. Al igual que también puede funcionarte en ese caso un teleobjetivo, que además te dará la seguridad de poder fotografiar desde la distancia. Así que no tienes excusa para no poder lograr tu toma de rayos, porque son muchas las alternativas.

En cuanto al trípode, este resulta de vital importancia, ya que vamos a trabajar con largas exposiciones y para que nuestra imagen no salga trepidada necesitaremos una buena base sobre la que colocar nuestra cámara. A este respecto, es importante que el trípode sea bastante robusto, ya que cuando hay tormentas suele haber bastante viento, y si no estamos totalmente a cubierto no querremos que este vaya al suelo con todo el equipo.

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Y por último, también te será de gran utilidad un disparador remoto para poder disparar tus tomas sin necesidad de tocar la cámara y así evitar moverla. ¿Cuál? Pues puedes optar por disparadores externos sencillos, con o sin cable; o mejor todavía, utilizar un intervalómetro.

3. Encuadra la Imagen

Tenemos el material necesario, y ahora el siguiente paso es ver hacia qué lugar vamos a disparar y definir el que será nuestro encuadre.

Para ello primero deberemos realizar una labor de observación y ver cuál es la zona en la que más rayos suelen caer. Uno vez definida la zona, entonces hay que componer la imagen.

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Habrá muchas veces en las que estarás limitado por el lugar en el que te encuentres. Recuerda escoger el mejor encuadre pero siempre siguiendo el primer consejo que te hemos dado, mantener tu seguridad y la de tu equipo.

Respecto a cómo componer la fotografía, puedes hacer uso de las conocidas reglas de composición, que no son más que recomendaciones cuyo propósito es distribuir los elementos de la imagen de forma que ayuden a focalizar el centro de atención de nuestras fotografías. Sobre ellas te hemos hablando en profundidad en artículos como 13 Reglas de Composición Fotográfica que Debes Conocer36 Imágenes con las que Aprenderás a Mejorar la Composición de Tus Fotografías.

4. Ajusta los Parámetros

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Respecto a cómo configurar la cámara para poder captar los rayos en nuestras fotografías, lamento decirte que no hay una única respuesta. Hay muchos factores que pueden afectar a la configuración final necesaria de la cámara, aunque sí que podemos ofrecerte algunas claves para orientarte.

Lo que siempre intentaremos hacer es disparar en formato RAW (¡bendito formato RAW!). Ya sabes que este tipo de archivo contiene mucha más información que un JPEG, y eso nos ayudará a tener un margen mucho más amplio a la hora de editar nuestra fotografía, por lo que siempre si tenemos la opción y luego vamos a procesar las fotografías, será recomendable activarlo.

En cuanto a los parámetros, vamos por partes. Como te decía trabajaremos con el modo manual de la cámara, o el modo bulb.

  • La sensibilidad ISO la estableceremos en valores bajos para evitar la aparición de ruido. ¿Eso qué significa? Pues que si vas a disparar estas tomas al atardecer cuando todavía hay luz, con ISO 100 será probablemente suficiente, pero si es de noche seguramente tengas que subirla un poco más para que la exposición sea la adecuada.

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  • Respecto a la apertura de diafragma, lo ideal será trabajar entre valores f/8 y f/11, con los que obtendremos la suficiente profundidad de campo como para ver enfocada toda la escena y el rayo en su totalidad.
  • En cuanto a la velocidad de obturación, esta puede variar según la iluminación que haya en la escena.  Puede que hayas escuchado que lo ideal es realizar tomas de unos 30 segundos de exposición, y en muchos casos funcionará, efectivamente. Pero imagínate que estás en plena ciudad desde la habitación de tu casa capturando la escena. La ciudad estará llena de luz, y si disparas con un angular y expones durante tanto tiempo, la parte del suelo saldrá quemada.

Así pues, dispararemos con 30 segundos o más (activando el modo bulb), siempre que estemos en una zona en la que no haya exceso de iluminación, porque al disparar durante tanto tiempo tendremos más posibilidades de cazar rayos, y no solo eso, sino también de cazar todo su recorrido.

Ahora, si hay mucha luz en el ambiente, tendremos que disparar con tiempos más cortos (20s, 15s, 8s), e incluso cerrar un poco el diafragma.

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  • Activa el enfoque manual. En este tipo de situaciones lo ideal es que te olvides del auto-enfoque, y optes por usar el foco manual. Puedes enfocar al infinito, o directamente enfocar a una zona que esté lo suficientemente lejana en el horizonte.
  • Ajusta el balance de blancos. Si disparas en formato RAW te dará igual dejarlo en automático, porque en edición podrás modificarlo sin pérdida de calidad. Pero si solo vas a disparar en JPEG entonces es aconsejable que lo configures a tu gusto antes de disparar la toma. Hay quien prefiere este tipo de tomas con un ambiente más frío, y otros quienes prefieren que sea más cálido. La elección es tuya, ya que ambos son perfectamente válidos.

5. Dos Modos de Trabajar Distintos

Ahora que ya sabemos lo esencial, vamos a ver los dos modos con los que podemos trabajar y que hemos mencionado ya.

Si optas por trabajar con el modo bulb, es porque te encuentras en un lugar lo suficientemente oscuro y puedes exponer durante 30 segundos o más tranquilamente sin sobreexponer ninguna zona de la foto.

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Con este modo la ventaja es que nosotros disparamos la toma con un disparador remoto o intervalómetro, y la apagamos cuando queramos (en este caso, cuando haya caído un rayo). El resto de valores se configuran en manual, pero el tiempo lo controlamos nosotros indicando el momento en el que se dispara la toma y se finaliza.

Si por otro lado decides trabajar con el modo manual, primero debes saber que no podrás disparar a más de 30 segundos (para eso deberemos pasarnos al modo bulb). ¿Te hace falta disparar durante tantos segundos? La respuesta es: probablemente no.

Con esta segunda forma podemos aumentar las probabilidades de cazar rayos activando el intervalómetro de la cámara, o usando uno externo como los que te presentábamos en este otro artículo. De esta forma, lo que haremos es configurar la cámara para que vaya disparando X tomas cada X segundos con los valores que le hemos dado.

Así pues, imagina que disparamos la toma con un tiempo de exposición de 15 segundos, y a intervalos de 1 segundo. La cámara lanzará la toma de 15 segundos, dejará pasar un segundo, y volverá a disparar otra toma de 15 segundos. Así tantas veces como le indiquemos.

Podríamos ir disparando nosotros las tomas, pero nadie nos asegura que lo haríamos en el momento justo. Con esta otra manera de trabajar lo que hacemos es asegurarnos de que en algún momento pillaremos uno de los rayos que están cayendo.

6. Edita Tu Foto

Ya tenemos nuestra fotografía, y ahora es el momento de editarla. Sobre esto tampoco hay nada escrito, básicamente la tienes que dejar a tu gusto. 

Tienes a tus disposición multitud de programas como Lightroom, Photoshop, Capture One, Luminar o Rawtherapee para poder procesar tu fotografía y darle el toque final definitivo.

Quizás puedas añadir un poco de contraste o darle el balance definitivo que te guste, entre otras muchas opciones.

Suma Rayos para Crear la Tormenta Perfecta

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¿Sabías que puedes sumar todos los rayos que has ido cazando durante la sesión y sumarlos en una única toma?

Eso sí, para poder hacerlo el encuadre tiene que ser el mismo en todas ellas, así como también el enfoque. De ahí en parte también a que lo configuraras todo en manual, para que no fuera variando de una toma a otra.

En el caso que voy a contaros ahora, os explicaré cómo se lleva a cabo este proceso.

Caso Práctico: La Tormenta Tras la Ventana

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Tras haberos dado todas las recomendaciones me gustaría contaros una experiencia propia fotografiando este tipo de tomas. Además una experiencia muy reciente.

Este verano fui a veranear a una zona de montaña, donde las tormentas por las tardes suelen ser algo habitual. Una de esas tardes, acabando una ruta nos pilló una tormenta eléctrica espectacular.

Por suerte, nos dio tiempo a regresar al apartamento en el que estábamos y refugiarnos, y por suerte, las vistas desde la habitación en la que me encontraba resultaban ser muy buenas.

Nada más llegar al apartamento, saqué el trípode y la cámara, y los monté encuadrando hacia la zona en la que más rayos estaban cayendo, que daba la casualidad que coincidía con la montaña más llamativa de las vistas que tenía.

A la hora de componer la toma, por supuesto tuve esto en cuenta, pero también me gustaba que se viera un trocito de la carretera que había, porque al pasar los coches y disparando con tiempos de exposición largos, lograría que dejaran una estela luminosa muy atractiva.

Así pues, coloqué mi gran angular en la cámara y compuse dejando suficiente espacio por arriba de la montaña para poder captar todo el recorrido de los rayos; al mismo tiempo que se veía un poco de carretera.

Lo siguiente era establecer los parámetros, que en este caso fueron f/8, ISO 400 y un tiempo de exposición de 8 segundos. Además, puse el intervalómetro para que nada más terminar una captura se hiciera otra, con el propósito de obtener varios rayos en diferentes tomas. Os dejo a continuación algunas de las capturas más espectaculares.

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Un Toque Especial de Edición

Las fotografías que se hicieron en esta sesión fueron geniales, y la verdad es que tuve muchísima suerte de cazar tantos rayos en las fotos. Así que la pregunta que me hice fue… Vale, ya tengo mis fotos. ¿Por qué no junto varios de los rayos que han salido y los fusiono en una única toma?

Ya, ya sé lo que estáis pensando… eso no es real. Y tenéis toda la razón del mundo. Es más, no suelo hacer apilados porque también suele gustarme un tipo de edición más natural. Aún así me decidí a intentarlo, porque siempre hay que probar cosas nuevas, aunque sea por curiosidad fotográfica, y he aquí el resultado.

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¿Qué las fotos de arriba son más reales? ¡Por supuesto! No lo discuto. Pero bueno, por una vez me apeteció romper mis propias barreras y atreverme a llevar la foto a otro nivel de edición. Un nivel además que resultó bastante sencillo, ya que todas las tomas tenían el mismo encuadre.

El primer paso fue abrir todas las tomas en un mismo documento y alinearlas. Para ello acudí al menú de Photoshop Archivo/Secuencia de comandos/Cargar archivos en pila, y añadí las fotos que quería fusionar en una misma toma.

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Seguidamente, dejé como capa de fondo la toma con el cielo más iluminado, y a continuación al resto de tomas les cambié el modo de fusión a Aclarar. De esta forma los rayos iban sumándose a la toma de origen.

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Probé a sumar varios, y también probé a sumar la toma en la que justo pasó un coche y dejó su traza por la carretera, porque esa era mi idea original. Luego fue cuestión de perfeccionar algunas zonas mediante máscaras, y voila, obtuvimos la fotografía final. La suma de todos los rayos que cayeron durante la sesión.

¿Qué opinas? ¿Te gustan más las fotos originales o la edición con la suma de los rayos?

¡Captura Tu Propia Tormenta Eléctrica!

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¿No te parecen fascinantes este tipo de fotografías? Pues ahora ya tienes las claves para poder hacerlas. Eso sí, ten paciencia, porque de momento no tenemos el poder de invocar rayos, así que no te desesperes si no hay tantos como te gustaría, o no caen justo dentro de tu composición. La clave es no desesperarse ni desistir.

Y si te has quedado con ganas de ver más ejemplos, no dejes de echarle un vistazo al siguiente artículo en el que recopilamos fotografías espectaculares con esta temática.



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