Con la muerte de Sabine Weiss desaparece la última mirada de la fotografía humanista


Este año que termina ha sido especialmente duro en todos los aspectos. Ayer, la familia de Sabine Weiss comunicó su fallecimiento el 28 de diciembre. Con ella desaparece la última representante de los fotógrafos franceses que se centraron en el ser humano en la segunda mitad del siglo XX.


Puede que a mucha gente no le suene el nombre de Sabine Weiss. Pero seguro que conocen a Robert Doisneau, Willy Ronis o Edouard Boubat. Estos fotógrafos intentaron destacar al ser humano por encima de todo lo demás después del horror de la guerra. Trataron de llevar el optimismo a la sociedad a través de la fotografía.

Y Sabine Weiss, aunque nunca creyó formar parte de semejante movimiento, es una de las mejores fotógrafas de aquellos años. Su forma de mirar fue tan importante que muchos fotógrafos de hoy en día les siguen teniendo como referentes.

Sabine Weiss

Sabine Weiss, a photographer’s life de Les Rencontres d’Arles on Vimeo.

La fotografía humanista se ha considerado siempre como una cura del alma herida de Occidente. Y siempre ha sido un reflejo de la verdad. De hecho no importa descubrir que la escenografía muchas veces estaba preparada. Ayudaron a entender el mundo.

Sabine Weiss, una de las mejores fotógrafas humanistas

Nació en 1924 en Suiza. La fotografía la llevó a París, donde publicó un reportaje con solo 21 años. Siempre se interesó por la humanidad, por mostrar la pura vida en sus trabajos. Por este motivo consiguió que tres de sus fotografías formaran parte de la famosa exposición ‘The family of the man’ del MoMA, el culmen de la fotografía humanista que muchos creen sentimental e inocente.

Se formó en el estudio francés de Willy Maywald y pudo trabajar como autónoma con las revistas ilustradas más importantes de aquellos años: ‘Paris Match’, ‘The New York Times’, ‘Life’, ‘Picture Post’, ‘Die Woche’ y ‘Vogue’.

Sabine Weiss

Fotograma de Sabine Weiss, a photographer’s life de Les Rencontres d’Arles on Vimeo.

Así consiguió retratar a las grandes personalidades del mundo de la cultura y la moda. Y tener la suficiente libertad para continuar con sus proyectos personales: retratar a las personas en su entorno. Buscaba a los niños, a la gente sin techo y a todo aquel que sonriera.

Su estilo es reconocible. Prefería el blanco y negro al color. Huía de las composiciones recargadas y buscaba la ayuda de las luces y las sombras. Y puede que sea una de las fotógrafas de aquellos años que más jugó con la profundidad de campo y la magia de los desenfoques sin llevarlos al extremo.

Sabine Weiss

Una de sus fotografías más famosas de ‘Sabine Weiss, a photographer’s life de Les Rencontres d’Arles

Quizás nunca fue tan famosa como los fotógrafos y fotógrafas de su generación. Pero el trabajo de esta mujer de metro y medio merece estar guardado en nuestra memoria. No buscaba el reconocimiento, no se creía artista como muchos otros fotógrafos con una obra mucho menos potente.

Sabine Weiss

Es un ejemplo a seguir para todos los que amamos la fotografía. Y si todavía no conoces su trabajo, es el mejor momento para buscarlo y pedírselo a los reyes magos que ya están cerca.

Con motivo de los múltiples reconocimientos que ha recibido estos años, es fácil encontrar libros suyos en las librerías. Recomiendo el catálogo que le hicieron en 2018 en el Centre Pompidou y su ejemplar en ‘Photo Poche’ que ha salido este año que termina.



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