Detrás de 'Subway', el mítico trabajo de Bruce Davidson sobre el metro de Nueva York


Si hay un trabajo que cuenta mejor que ninguno la realidad de la ciudad que nunca duerme en los años 80 es ‘Subway’ de Bruce Davidson, uno de los fotógrafos más importantes de la agencia Magnum. Durante cinco años documentó en color el suburbano de Nueva York, una metáfora de la ciudad.

‘Subway’ es uno de los libros de fotografía de los años 80 que todos los fotógrafos deberíamos tener en casa. Es un ejemplo a seguir de cómo debería ser este trabajo o afición, según te ganes la vida.

Supone tocar un tema que nunca se había visto tan a fondo, de una forma que rompe totalmente con el estilo habitual del fotógrafo y con un trabajo detrás que certifica el resultado final. ‘Subway’ supuso un antes y un después para un fotógrafo que ya estaba consagrado en la agencia Magnum.

El trabajo de Bruce Davidson

Apenas tiene dos líneas en la Wikipedia. Apenas cuenta que nació en 1933 en Illinois y que estudió fotografía en la Rochester Institute of Technology y en la universidad de Yale. Nada más.

Pero todos los fotógrafos hemos visto alguna vez sus imágenes del payaso triste y por supuesto algunos de los disparos en color de la serie de la que vamos a hablar hoy.

Afortunadamente podemos encontrar mucha información de sus trabajos gracias a numerosas entrevistas y libros que reconocen su labor. Es un fotógrafo clásico en blanco y negro. Un fotógrafo de los que se acercan a la acción. Y de lo que no dudan en adaptarse a la historia que quieren contar.

Con 47 años decidió, después de una mala experiencia en la producción en el mundo del cine, centrarse en el metro de su amada ciudad. Este medio de transporte, lleno de peligros en aquel entonces, sucio y decadente, era lo único que tenían en común los neoyorquinos.

Ahí se juntaban todos en unos andenes sucios y unos vagones abandonados, con un miedo atroz a no salir nunca de aquel infierno que simbolizaba la realidad de una ciudad a punto de morir, cada vez más cerca del infierno de Dante que de lo que nos quería contar Hollywood.

El desarrollo de ‘Subway’

Como podemos leer en la página de Magnum, todo fue por culpa de una crisis. Y la crisis significa cambio. Y en este caso sintió la necesidad de dejar los 24 fps por puros fotogramas. Viajando en el metro de un lado a otro se dio cuenta de la fuerza que tenía este medio para contar una realidad.

Todo estaba unido por este enmarañado de líneas que iban bajo tierra o recorrían las alturas de la ciudad. Ahí estaban los pobres marginados, las bandas violentas y los trabajadores que no tenían más remedio que confiar en un medio de transporte imposible que les permitía llegar a su destino.

Es un gran ecualizador social… Desde el tren en movimiento sobre el suelo, vemos visiones de la ciudad, y a medida que el tren se mueve en los túneles, la luz fluorescente estéril llega a la penumbra rocosa y nosotros, atrapados en el interior, todos nos aferramos a ella.

Así que decidió prepararse a conciencia para llevar a cabo su propósito. No se lanzó a lo loco, sin pensar. Se documentó, contactó con la policía para tener un mínimo de seguridad y se equipó para adentrarse en las profundidades del suburbano.

Así que con más miedo que otra cosa, como un niño que va por primera vez de campamento, se introdujo durante cinco años en otro mundo armado con su cámara, su flash, dinero para dar a los músicos, carretes de Kodakchrome 64, una pequeña navaja suiza y vendas para curarse las heridas.

Bruce I Fotografías del libro en la página de la Agencia Magnum

Era consciente de todo lo que le podía llegar a pasar. Así que con más miedo que otra cosa, como un niño que va por primera vez de campamento, se introdujo durante cinco años en otro mundo armado con su cámara, su flash, dinero para dar a los músicos, carretes de Kodakchrome 64, una pequeña navaja suiza y vendas para curarse las heridas. Además de una pequeña agenda para enseñar las fotografías a aquellos a los que preguntaba antes de retratar.

Lo que cuenta ‘Subway’

Es un ejemplo a seguir. Él, acostumbrado al blanco y negro, con casi 50 años, decide cambiar su estilo y apostar por el color para acercarse a la realidad. Durante cinco años, desde la madrugada hasta altas horas de la noche, realizó miles de fotos.

El libro tiene 105 imágenes, enfrentadas unas a otras. La edición debió ser dolorosa. Encontrar momentos perfectos desenfocados, historias de miedo y recuerdos inolvidables. Desde el matón que se dejó hacer una fotografía después de ver su libreta hasta la mujer invidente que le une directamente con los trabajos de Walker Evans o esos disparos que nos recuerdan tanto a Robert Frank.

Y es la confirmación de la fuerza de la fotografía para ayudarnos a entender qué es el mundo

Encontramos la realidad. No es blanca ni negra, como nos quieren hacer creer los medios. Hay cosas buenas, aspectos horribles, belleza a raudales, miedo y alegría. No se puede contar una historia desde una única perspectiva.

Es un documento antropológico de una época que no volverá por mucho que se encarguen de resucitarla de nuevo. Es una obra de arte disparo tras disparo. Y es la confirmación de la fuerza de la fotografía para ayudarnos a entender qué es el mundo.



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