Esto es lo que le puede pasar a una cámara de once mil euros por un poco de agua salada


Sabemos que la humedad es un gran enemigo de la electrónica, incluidas por supuesto las cámaras, pero ¿puede sólo un poco de agua de mar arruinar una cámara profesional? En el blog de Lensrentals nos muestran cómo han diseccionado una Fujifilm GFX 100 que quedó completamente inservible tras, supuestamente, entrarle un poco de agua a la carcasa con la que se utilizó.

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La cámara dañada en cuestión. Foto de <a href=”https://www.lensrentals.com/blog/2020/08/the-fujifilm-gfx-100-vs-salt-water-teardown/”>Lensrentals.com</a>

Esta cámara de formato medio (o gran formato según el fabricante) y que tiene un coste de 10.999 euros, había sido alquilada por Lensrentals (como sabréis uno de los servicios de alquiler de equipos fotográficos más importante de EEUU) y, según cuenta su fundador Roger Cicala, “se usó en una carcasa de buceo y ‘murió repentinamente sin motivo’ […] aunque más tarde reconocieron que quizá se mojó un poco, pero solo un poco, y funcionó durante un tiempo después de mojarse“.

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Una primera inspección de la base del tornillo para el trípode es suficiente para empezar a revelar los daños. Foto de <a href=”https://www.lensrentals.com/blog/2020/08/the-fujifilm-gfx-100-vs-salt-water-teardown/”>Lensrentals.com</a>

Como suelen hacer en estos casos, enviaron la cámara al servicio técnico oficial y esta la devolvió diciendo que era imposible repararla; así que, una vez cerrado el trámite de reclamación al seguro, decidieron abrirla para ver qué había ocurrido realmente y comprobar si había componentes recuperables que pudieran ser usados en futuras reparaciones.

Según cuenta Cicala en la citada entrada, fue una oportunidad para desguazar una cámara mayor de lo habitual (algo que esperaban fuera más fácil), comparar su unidad de estabilización con la de otros modelos y añadir un sensor de formato medio a su colección de sensores. Y de paso, lo más importante, se trataba de demostrar lo que un poco de agua salada puede hacer en el interior de una cámara.

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La parte inferior de la cámara muestra claramente la corrosión producida por el agua salada. Foto de <a href=”https://www.lensrentals.com/blog/2020/08/the-fujifilm-gfx-100-vs-salt-water-teardown/”>Lensrentals.com</a>

En el blog tenéis una descripción paso a paso y bien ilustrada de todo el desmontaje donde se puede comprobar que, a pesar de no tener signos externos de exposición al agua, los daños internos por corrosión son múltiples, cumpliendo una regla acuñada por Cicala que dice “siempre es peor por dentro“. Quizá los daños no parezcan exageradamente escandalosos, pero sí que fueron más que suficientes para estropear la cámara.

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Foto de <a href=”https://www.lensrentals.com/blog/2020/08/the-fujifilm-gfx-100-vs-salt-water-teardown/”>Lensrentals.com</a>

Por cierto que si os lo estáis preguntando, sí, efectivamente la Fujifilm GFX 100 está sellada contra el polvo y las salpicaduras pero, según Cicala, puede que resista bien a la lluvia (que además cae desde arriba y moja básicamente la parte superior del cuerpo) pero por lo que parece el sellado no es suficiente para resistir agua que entre por otras zonas de la cámara, y el salitre hace el resto arruinando la cámara y dejando inutilizados buena parte de sus componentes.

Por ello, el autor concluye que, además de que la sal y el agua son muy malas para las cámaras, “incluso aunque sólo sea un poquito“, aunque al destripar la cámara le ha parecido que su construcción es “todo lo buena que se podía esperar“, sin duda hay que recomendar a sus poseedores que la mantengan bien lejos de la humedad.

Vía | PetaPixel



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