Fotografia matematica que es ejemplos y consejos


Seguramente alguna vez has oído mencionar el término “fotografía matemática“, pero quizá no sepas qué es porque no es una disciplina muy conocida fuera de los ámbitos académicos. No se trata de que sea algo aburrido, como algunos piensan que son las matemáticas, sino más bien de que se suele incluir en otras manifestaciones como la fotografía abstracta, minimalista o arquitectónica, incluso en eso tan popular que conocemos como fotografía de patrones.

Curiosamente, como decíamos, en el ámbito educativo, sobre todo en los institutos de educación secundaria, es una disciplina ampliamente practicada (muchas veces en forma de concurso) ya que es una herramienta didáctica que facilita el aprendizaje sobre una materia de la que, generalmente, se tiene una visión hermética.

Por el contrario, gracias a la fotografía matemática se puede constatar que las matemáticas están por todas partes. Y con una cámara en las manos, la mente abierta y unos pocos consejos que nos proponemos daros, esta disciplina también puede ser un interesante aprendizaje para jóvenes que se inician en fotografía.

¿En qué consiste?

Pero lo primero es lo primero así que antes vamos a concretar qué entendemos por
“fotografía matemática”. Se trataría de la fotografía cuyo contenido tiene que ver, de forma clara y evidente, con algún aspecto de las matemáticas como la geometría, la aritmética, el cálculo numérico o la estadística.

Así, una imagen que muestre figuras geométricas o simétricas, mosaicos, numeraciones, series, líneas, puntos, ángulos, curvas o fracciones ya entraría dentro de lo que podemos considerar fotografía matemática. Por tanto, queda claro que esta manifestación se puede encontrar en cualquier parte, empezando por los edificios en los que vivimos que no hubieran sido posibles sin matemáticas.

Sin embargo, si habláramos de fotografía matemática en su sentido más purista, tendríamos que referirnos a imágenes que tratan de reflejar de una manera lo más directa posible algún concepto matemático, que sería por ejemplo lo que un profesor requeriría a sus alumnos si les pidiera hacer fotos de este tipo.

Es decir, que no se limitaran a buscar y retratar algo que contenga elementos relacionados con las matemáticas, sino que expliquen exactamente qué es lo que muestra la foto. Nosotros, sin embargo, lo vamos a ver de una forma más artística, limitándonos a hablar de cómo conseguir mejores fotografías matemáticas primando por encima de todo la estética.

¿Hace falta una cámara especial?

Pero antes de hablar de esto vamos a intentar resolver esta pregunta que quizá alguno os estáis haciendo. Lo cierto es que, en general, no hace falta ningún equipo especial, porque lo más importante es la creatividad y el ojo del fotógrafo. Aún así, es cierto que puede haber alguna recomendación de cámaras y/u objetivos más interesantes para este tipo de fotografía.

Sirve cualquier tipo de cámara, por supuesto un smartphone, pero sin duda es mejor contar con un equipo medianamente avanzado y al que se le pueda cambiar el objetivo. Por ejemplo porque es recomendable tanto contar con un teleobjetivo como con una óptica macro.

Con este último podremos adentrarnos en el apasionante mundo de la macrofotografía, un ámbito en el que encontraremos multitud de cosas que contienen patrones naturales y elementos geométricos como las plantas y las flores o los insectos. Con lo primero, un teleobjetivo, estaremos en disposición de aislar elementos dentro de un contexto más amplio.

Por lo demás, si nos proponemos dedicar mucho tiempo a esta práctica sería recomendable llevar en nuestra mochila un buen trípode, por si hay que disparar a una baja velocidad, y quizá un flash.

En cuanto a la técnica adecuada, estamos hablando de una práctica en la que los ajustes deberían depender más de la situación lumínica que del tipo de foto a realizar, aún así sería aconsejable utilizar una amplia profundidad de campo, para garantizar un alto nivel de detalle dentro del cuadro.

¿Cómo encontrarla?

Ya hemos dicho que hay matemáticas por todas partes, desde las cosas cotidianas que tenemos alrededor hasta el entorno natural, por tanto pueden ser interiores o exteriores… Cualquier escenario es válido pero evidentemente sí podemos hablar de ciertos lugares o situaciones dónde encontrar elementos para lograr una buena fotografía matemática.

Pero hacerlo puede no ser una tarea tan sencilla como pensamos, bien porque están “camuflados” o bien porque nuestro ojo no tiene el suficiente entrenamiento. Por eso, el mejor consejo que se puede dar para encontrar fotografías matemáticas es estar muy atentos a lo que nos rodea.

En escenarios artificiales estos elementos son muy abundantes, sobre todo en las ciudades, donde la arquitectura y el urbanismo tiende a la creación de volúmenes, a la repetición de figuras o a la ordenación de elementos en líneas geométricas.

Por su parte, en la naturaleza es más sencillo encontrarlos formando parte de la fisonomía de plantas y flores o animales. Una “simple” flor puede ser un excelente ejemplo de simetría, pero también hay matemáticas en la estructura de árboles y plantas, en las curvas de un río que atraviesa un paisaje montañoso o incluso la piel de un animal (como por ejemplo la de una cebra).

¿Cómo sacarle partido?

Aquí es donde entra lo que decíamos al principio, de que ese tipo de imágenes tienen mucho que ver con los patrones, la fotografía abstracta, minimalista o arquitectónica. Por eso, muchos de los consejos que hemos dado en los artículos publicados sobre estas disciplinas podrían ser perfectamente válidos aquí, pero vamos a repasarlos.

Para empezar, es muy importante cuidar la composición. Algo que es clave en cualquier fotografía aquí se convierte en crucial. Como sabréis, componer una foto no es otra cosa que ordenar los elementos de la manera que queramos que aparezcan (o no) en una imagen.

Esta necesaria composición es la que puede ayudarnos a mostrar, a través de muestras fotos, las relaciones entre los elementos de la imagen de forma matemática. Un ejemplo claro y sencillo es la simetría, que no sería posible si no compusiéramos la foto de manera que los elementos no estuvieran equilibrados.

Otro aspecto clave para este tipo de fotografía lo tenemos en la necesidad de aislar elementos. Esto, que podemos llevar a cabo acercándonos a los objetos o mediante un teleobjetivo, permite discriminar una parte de un todo y resaltar los posibles elementos relacionados con las matemáticas que hay en un conjunto más grande.

Por último, también es interesante cuidar otros aspectos básicos en fotografía como son el juego de luces y sombras, que puede ayudar mucho a resaltar volúmenes o formas, o el ritmo, un aspecto que puede ayudarnos a conseguir una buena foto ya que la repetición rítmica de líneas y formas es algo que resulta agradable para la visión del espectador.

Se trata, en definitiva, de buscar elementos relacionados y saber plasmarlos de una manera creativa. El resultado puede ser lograr una fotografía que tenga una función didáctica, pero también que ofrezca una visión de las matemáticas también como fuente de belleza.

Foto de portada | Paul Bergmeir



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