La Regla de los Impares: Cuando los Números Hablan


Como sabes, las normas de composición existen para ayudarnos a conseguir imágenes más atractivas visualmente. Hemos hablado de dónde colocar nuestro sujeto, de dónde colocar el horizonte o de cómo organizar las líneas dentro del encuadre.

Sin embargo, hay algo que también es muy importante a la hora de hacer fotos, el número de elementos que decidimos colocar dentro de la composición. La regla de los impares, como su propio nombre indica, nos aconsejará incluir un número impar de elementos en nuestras tomas para conseguir crear placer visual.

En el artículo de hoy, pondremos a prueba esta regla de composición y descubriremos si se cumple siempre esta premisa. Para ello explicaremos la teoría, pero también haremos algunas pruebas para comprobarlo. ¿Será tan infalible como dicen?

Los Números en la Fotografía

Ya sabemos que cualquier cosa que añadamos a nuestra imagen contribuirá a que la fotografía final signifique una cosa u otra. El número de elementos que protagonicen la fotografía no será menos.

En función de lo que queramos transmitir con nuestra imagen, nos serviremos de más o menos elementos, pero deberemos tener en cuenta lo que evocaremos si colocamos uno, dos, tres o más elementos dentro de nuestra composición. Veámoslo.

#1. Un Único Elemento

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Se convertirá en el protagonista indiscutible de nuestro cuadro. Puede transmitir sensaciones de soledad, angustia, recogimiento o seguridad. Todo en función de cómo construyamos la composición de nuestra imagen.

#2. Dos Elementos

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Nuestro objeto o sujeto protagonista ya no estará solo. Tendrá compañía y la composición se complementará. Una pareja puede transmitir confianza, equilibrio, estabilidad o calma. También evocará sensaciones de ayuda o de comprensión.

#3. Tres elementos

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Tres elementos se convierten, automáticamente, en un grupo. De hecho, el usar tres elementos es más común de lo que pensamos dentro de la cultura popular. Si no, fíjate también en los cuentos populares: los tres cerditos, los tres mosqueteros. Incluso en la religión católica el concepto de la trinidad juega un papel esencial y eso también se traduce en el arte.

Cuando hay tres elementos en nuestra imagen, los sentimientos que se generan son los mismos que en el caso de que haya solo dos, pero llevado a otro nivel: el nivel de la amistad. Tres son amigos, se hacen compañía, son familia.

#4. Más de Tres elementos

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Se trata de un grupo ya grande. Cuantos más elementos haya en el cuadro, menos importancia tendrá el sujeto individual. El ojo verá muchos elementos pero, si no hay nada que haga destacar uno por encima del resto, no los distinguirá.

Por poner un ejemplo: se verá el bosque, pero no los árboles. Por tanto, utilizar más de tres elementos en una fotografía implica darle protagonismo al grupo en sí mismo, más que a los sujetos que lo conforman.

¿Par o Impar?

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Como ya hemos dicho en la introducción, la regla de los impares se llama así porque defiende que, a nivel visual, es más atractivo un número impar que uno que sea par. Los ojos se suelen dirigir hacia un elemento central mientras que los otros funcionan como soporte compositivo. Pero vamos a intentar comprender porqué esto es así.

Cuando necesitamos procesar un número de elementos, tendemos inconscientemente a emparejarlos y esto separa la composición de la imagen en diversas partes. Pero cuando la imagen está compuesta de un número impar nuestro cerebro no puede emparejarlos todos. Y esa es la clave de su atracción.

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La mayoría de reglas de composición que existen (como, por ejemplo, la regla de los tercios, la regla del horizonte o la ley de la mirada) existen para dejar clara una cosa: lo estático es aburrido. Colocar algo en el centro hace que, automáticamente, una imagen pierda mucho atractivo visual. Evidentemente existen imágenes en las que esto no es así, pero vamos a generalizar para poder dejar más claros los conceptos.

Si transformamos el número de elementos en figuras geométricas, entenderemos que los números impares son mucho más dinámicos que los pares. Mientras que un elemento se corresponde con un único punto, dos elementos lo hacen con una línea.

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La primera forma geométrica que aparece siguiendo este método es el triángulo, formado por tres elementos. Si pasamos a tratar con cuatro elementos, conseguiremos un cuadrado. Con cinco, un pentágono. Y así, hasta el infinito.

Si analizamos las figuras, vemos que el punto es inmóvil (no se mueve, no tiene dirección). La línea es completamente estática y estable. El triángulo, en cambio, es más dinámico.

Puede tener dirección en función de como lo coloquemos e, incluso, puede tener una posición nada estable. El cuadrado vuelve a ser una figura completamente estática. Pero con el pentágono sucede lo mismo que con el triángulo.

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El Poder de Atracción del Número Tres

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Hemos visto razones por las que los números impares nos pueden llamar más la atención: su estructura es más “volátil”, son más “imprevisibles”, menos estables. Pero de entre todos ellos, el número 3 es la opción más atractiva entre los números impares. Fíjate que si agregamos más elementos vamos a ir fuerza en la composición.

Si queremos retratar un grupo de elementos, lo más simple que podemos hacer es colocar tres elementos dentro del cuadro. Se trata de un grupo, pero del grupo más simple que existe. Tres elementos contextualizan: no son un elemento solo, no son una pareja: son un grupo.

Cinco y siete siguen siendo buenos números para componer, pero más de nueve ya lo consideramos un conjunto, una masa. Cuantos más elementos impares fotografiamos más poder va a ir perdiendo la regla de los impares y menos atractivo visual lograremos.

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Sin embargo, colocar 3 elementos muestra la naturaleza de lo que estamos fotografiando pero sin crear patrones que puedan poner en juego la “personalidad” de cada elemento a nivel individual. Como hemos dicho antes, cuantos más elementos formen el grupo, menos identidad tendrán los sujetos como individuos.

No olvides tampoco la versatilidad que tienen los “tres elementos”, porque en función de cómo los coloquemos podemos conseguir una composición estática del todo o una más dinámica.

Cómo Colocar los Elementos dentro del Encuadre

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Si ya has decidido la cantidad de elementos que vas a introducir en la composición, lo siguiente que deberemos hacer será colocarlos de una determinada forma dentro del propio encuadre. Cuando hablamos de tres elementos podemos probar diferentes opciones. Como por ejemplo:

  • En línea recta (horizontal o vertical): para crear una especie de equilibrio y simetría dentro del dinamismo del propio trío.

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  • En diagonal (ascendente o descendente): para añadir movimiento y guiar la mirada del espectador.

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  • En forma triangular: para crear imágenes más dinámicas y a la vez estables y armónicas.

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Habrá veces en las que podrás controlar la disposición y otras en las que te será imposible manejar la situación. Si quieres practicar con la regla de los impares te interesa saber estos consejos aplicados al tipo de fotos que vayas a realizar.

#1. Naturaleza Muerta

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Crear bodegones con objetos será la forma más sencilla de practicar la técnica, porque podrás aplicarla con cosas que encuentres fácilmente por casa: lápices de colores, frutas o verduras, elementos decorativos, pinzas de la ropa, piezas de un juego, etc.

Son elementos estáticos fáciles de colocar que podrás mover y cambiar de sitio como desees sin que se muevan o se cansen de mantener una pose (como ocurre con las personas). Si eliges este método te aconsejamos que optes por fondos simples (cartulinas o telas) para evitar distracciones indeseadas.

#2. Flora o Fauna

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Un tipo de fotografía donde la regla de los impares funciona muy bien es cuando fotografiamos flores. A la hora de encuadrar tus tomas, trata de componer contando con un número impar de flores dentro del cuadro.

Quizá tengas que moverte, cambiar el ángulo y la perspectiva o incluso, mover tú mismo/a alguna flor para conseguir encuadrar 1, 3 o 5 flores. Pero no te preocupes si fotografías más de la cuenta, recuerda que luego en edición pues reencuadrar la foto y dejar el composición que deseas.

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En fotografía de fauna te será más complicado obtener un número impar y una ubicación perfecta, ya que seguramente los animales se irán moviendo dentro del plano. Si tienes que moverte tú, trata de ser lo más sigiloso/a posible para no ahuyentarlos.

#3. Street Photography

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Si eres un fotógrafo/a asiduo a la práctica de la fotografía callejera, también puedes probar a aplicar la regla de los impares en tus tomas, sobre todo cuando dispares retratos. Sea como sea, vas a necesitar paciencia.

Antes de tomar una foto, tómate unos segundos y comprueba si puedes crear una composición que incluya elementos impares. Especialmente busca tres elementos porque además de ser más fácil de encontrar también será más atractivo según la regla.

Puede que necesites esperar bastante rato hasta que encuentres la toma perfecta, si hay dos personas quizá debes esperar a que llegue la tercera. Aunque será más sencillo que hayan cuatro y una se separe del grupo para poder conseguir tu toma. Aunque si no llega el momento, no dejes escapar una foto que te guste y que puede funcionar igualmente.

#4. Retratos

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Cuando vayas a hacer fotos a grupos de personas que van a posar para ti, ya sean miembros de tu familia, modelos o personas en un evento, por ejemplo, también puedes aplicar la regla de los impares. ¿Por qué no?

Aplica los consejos de colocación que hemos visto: en diagonal, ascendentes o descendentes, triangulares o en línea (si tienes más o menos la misma altura). No dudes en pedirles que se cambien de posición si es necesario para asegurar una buena colocación.

Cómo Aplicar la Regla de los Impares a Elementos Pares

Fragmento Fototip La Regla de los Impares en Composición Fotográfica

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En algunos casos, podemos aplicar la regla de los impares incluso cuando tenemos un número par de elementos frente a nosotros. ¿Cómo? Pues muy sencillo, con la colocación y composición correctas.

Si agrupamos ciertos elementos dentro del encuadre, podremos hacer que el espectador considere que algunos de los elementos que está observando no son objetos independientes sino que son grupos o conjuntos.

Mira las dos fotos que hay a continuación, en la primera vemos cada uno de los cubos de color por separado y ningundo de ellos está asociado con las demás. Podríamos decir que son elementos independientes unos de otros.

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Sin embargo, observa ahora la segunda imagen. Al colocar un cubo sobre otro se produce una percepción diferente. Lo primero que ve el espectador al observar la imagen es que hay un trío.

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Incluso después de fijarse bien y comprender lo que está viendo, verá los cubos como dos elementos independientes por un lado y una pareja por el otro. Vemos tres elementos que además tiene más dinamismo.

Como ves, lo que estamos haciendo aquí es aprovechar esa tendencia inconsciente del cerebro para emparejar elementos de la que te hablábamos antes. Estamos forzando la composición y obligando al espectador a que agrupe los elementos de la forma en la que nosotros queremos.

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Este truco podrás aplicarlo no solo a fotografía de naturaleza muerta o abstracta, también puedes aplicarlo a fotografías con personas. Si hay un grupo de amigos o familiares a los que vas a fotografiar y son pares, puedes pedirle a dos de ellos que interactúen, que se coloque uno encima de otro o que le rodee con los brazos. Conseguirás el mismo efecto que hemos creado antes.

Cuándo NO Deberíamos Usar la Regla de los Impares

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Aunque pensemos que la regla de los impares funciona muy bien y nos ayude casi siempre a conseguir imágenes que consideramos atractivas, no siempre será recomendable seguirla. Deberemos usarla solo cuando tenga sentido pero no debemos obsesionarnos con ella.

De hecho, habrá casos en los que aplicarla no nos convendrá en absoluto. Por ejemplo en los retratos de pareja, en una sesión preboda/postboda o en una sesión de embarazo. Aquí solo habrá lugar para las dos personas implicadas y una tercera persona no pintará nada.

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También habrá objetos que solo tendrás sentido si los fotografiamos en pareja, como unos zapatos, unos pendientes, unas alianzas… Por lo que agregar un tercer elemento solo para seguir la regla de los impares, en lugar de ayudar solo conseguirá estropear la foto.

La Clave Consiste en Buscar el Equilibrio

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Cuando hablábamos de la importancia del peso visual, ya vimos que lo que mejor suele funcionar a la hora de construir la composición de una fotografía es buscar el equilibrio. Y para conseguirlo podemos usar tanto un número de elementos pares como de impares. Entonces, ¿cuál es la diferencia, entonces? ¿Por qué uno número impar nos resulta más agradable a la vista?

Un número par de elementos es equilibrado, sí, pero también estático (y, por lo tanto, puede llegar a ser aburrido). Este equilibrio está basado en todos y cada uno de los elementos que lo conforman: si uno falla, deja de haber ese equilibrio estático.

En cambio, cuando tratamos con un número impar de elementos, conseguimos también equilibrio. Pero se trata de un equilibrio más dinámico.

Debemos tener en cuenta de que en este caso, el equilibrio no está repartido entre todos los elementos, hay uno solo que es el que equilibra la balanza. Pero si este desaparece, puede ser que la imagen siga estando equilibrada: un equilibrio más estable, uno formado por un número par de elementos.

Se dice que la belleza de los números pares se encuentra en el hecho de poder formar composiciones simétricas. Pero, ¿es que con un número impar de elementos no se pueden conseguir imágenes simétricas? Pues claro que se puede. Fíjate en esta foto, es completamente simétrica y se compone de un número impar de elementos…

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El reflejo de la ardilla en el agua convierte la imagen en equilibrada y bella sin necesidad de que hayan dos elementos. Seguimos cumpliendo la regla de los impares porque solo hay una ardilla pero incluimos su reflejo. Quizás pienses que es trampa, pero no, porque el centro de atención sigue siendo la ardilla.

¡Donde Caben Dos Caben Tres!

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Como todas las normas y reglas, no dejan de ser pequeñas directrices que nos pueden ayudar a conseguir imágenes más llamativas. Recuerda que antes de seguir ciegamente cualquier regla, debes saber si te interesa hacerlo o no. Si te ayudará a transmitir aquel mensaje que quieres expresar o, si por el contrario, te interesa romperla para poder crear más libremente.

¿El reto? Conseguir imágenes inestables con un número par de elementos, o fotografías totalmente estáticas con un número impar. O buscar que una foto llame más la atención con cinco elementos que con tres… Recuerda que el número de elementos no será lo único que hará que una imagen sea atractiva.

Así que agarra la cámara y sal a experimentar. Ten en cuenta lo que hayas podido aprender hoy, por supuesto, pero siéntete libre de experimentar! Y cuando termines de hacer fotos… ¿nos dejas tu experiencia en los comentarios?



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